Europa no tiene que elegir entre seguridad o democracia. Nunca lo hizo y no puede permitirse empezar a hacerlo ahora. En su informe anual de 2026, titulado «El Nuevo Pacto Democrático para Europa en tiempos de ruptura», el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, aboga por establecer un marco jurídico y democrático en el que pueda sustentarse una seguridad europea duradera, y por restablecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones.
El secretario general presentó el informe a los ministros de Asuntos Exteriores de los 46 Estados miembros del Consejo de Europa durante su sesión anual del Comité de Ministros celebrada en Chisináu el 15 de mayo.
En el informe, el secretario general Berset advierte de que «ahora que Europa se rearma a una escala que no se había visto desde la Guerra Fría, debemos preguntarnos qué estamos defendiendo realmente y si la fuerza por sí sola será alguna vez suficiente». Ahí es donde el actual modelo de seguridad europeo revela sus carencias y donde debe entrar en juego la seguridad democrática». También pone de relieve el daño que está causando la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, así como otras crisis internacionales. «Cada amenaza o uso de la fuerza sin respuesta empuja el orden jurídico internacional al borde del abismo», añade.
A su juicio, la manipulación de información y la injerencia extranjeras, junto con la erosión de la confianza en los sistemas democráticos, socavan tanto el Estado de Derecho como la estabilidad social, poniendo en peligro las democracias europeas desde dentro. También subraya la necesidad de que las salvaguardias que protegen los derechos humanos y los principios democráticos sigan el ritmo de los rápidos cambios tecnológicos, en particular en el ámbito de la tecnología digital y la inteligencia artificial.
Importancia estratégica de los derechos sociales, la salud, la educación y la confianza en las instituciones
El secretario general destaca que la importancia estratégica de los derechos sociales, la salud, la educación y la confianza en las instituciones ha sido subestimada durante demasiado tiempo y relegada a la categoría de «seguridad blanda». Pero esa distinción, según argumenta, pertenece al siglo pasado. Ya no encaja en la Europa en que vivimos. «La verdadera seguridad comienza con instituciones en las que la gente pueda confiar y con democracias lo bastante resilientes como para resistir la presión», recalca. (Leer más...)
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