Miles de millones de espectadores. Miles de millones de euros en juego. Nada de eso tiene ningún valor a menos que se garantice la integridad de la competición.
«La integridad y la autonomía del deporte no son negociables», afirmó el secretario general Alain Berset. «Una competición debe disputarse según las reglas del juego, sin ningún tipo de manipulación ni influencia externa indebida».
Ante cada una de estas amenazas, el Consejo de Europa responde con un instrumento.
¿Cómo protege el Consejo de Europa su deporte favorito?
La manipulación de las competiciones es el problema más insidioso. Por ejemplo, las llamadas apuestas «negativas» son especialmente vulnerables a la manipulación, ya que basta con un solo jugador o una sola acción para influir en una apuesta sin que ello afecte necesariamente al resultado final de un partido. El Convenio de Macolin del Consejo de Europa es el único tratado internacional vinculante concebido para combatir esos abusos.
El dopaje, por el contrario, consiste en hacer trampa para ganar. Esto distorsiona el rendimiento y socava la igualdad de condiciones entre los deportistas. El Convenio contra el Dopaje del Consejo de Europa protege la salud de los deportistas y la ética del juego. Se trata de un tratado de referencia, en un ámbito en el que se han producido numerosos abusos en el pasado.
Luego está todo lo que rodea al partido en sí. La violencia y el odio en las gradas amenazan la seguridad de los espectadores. A través del Convenio de Saint-Denis, el Consejo de Europa promueve un enfoque integrado de protección, seguridad y servicios para que los estadios sigan siendo lugares de encuentro. Cuando se acude a un estadio en Europa, podemos estar seguros de que es este Convenio el que sustenta la práctica del club o del torneo en cuestión.
«Proteger el deporte frente a las influencias indebidas significa garantizar a los espectadores que lo que están viendo es auténtico». También significa defender un principio que va más allá del deporte. «En una competición, al igual que en una democracia, se aplica la misma norma para todos», dijo el secretario general.
Ante las crecientes presiones a las que se ve sometido el movimiento deportivo derivadas de la comercialización intensiva y las rivalidades geopolíticas, el Consejo de Europa reafirma su compromiso con la autonomía del deporte y está ultimando una recomendación actualizada dirigida a sus Estados miembros, en la que aboga por un enfoque coherente acorde con sus valores.
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