Winston Churchill sigue siendo una de las figuras políticas más destacadas del siglo XX. Si bien su liderazgo durante la Segunda Guerra Mundial contra la dictadura y el genocidio en Europa fue fundamental para impulsar la creación del Consejo de Europa, sus experiencias anteriores durante su juventud también influyeron en su compromiso con la defensa de los derechos humanos, la democracia y la libertad de expresión.
Antes de que Churchill recibiera el Premio Nobel de Literatura, antes de la Batalla de Inglaterra y antes del desembarco de Galípoli, Winston Churchill trabajó como periodista y fue encarcelado por su labor.
Tras fracasar en la política, Churchill probó suerte en el periodismo
Al dejar el ejército, Winston Churchill se presentó como candidato al Parlamento británico en unas elecciones parciales celebradas en 1899. Sin embargo, los habitantes de Oldham, en el norte de Inglaterra, eligieron en su lugar a un candidato del Partido Liberal. Así que decidió probar suerte como periodista.
Aceptó un encargo del Morning Post, un periódico británico, y se marchó a Sudáfrica como corresponsal de la Segunda Guerra de los Bóeres, que acababa de empezar.
Detención como periodista en Pretoria
Mientras informaba sobre una expedición militar británica en Sudáfrica, Churchill fue capturado por las fuerzas bóeres. Fue trasladado a un campo de prisioneros de guerra en Pretoria y retenido allí, a pesar de sus protestas formales ante las autoridades del Transvaal.
Tras unas cuatro semanas de detención, el futuro primer ministro británico protagonizó una audaz fuga de la cárcel. Atravesó un terreno difícil en territorio hostil para llegar a la seguridad de África Oriental Portuguesa (la futura Mozambique). Churchill describiría posteriormente esta experiencia formativa en su libro From London to Ladysmith via Pretoria (De Londres a Ladysmith vía Pretoria).
Todo ese episodio dio a Churchill una considerable notoriedad pública por primera vez, lo cual supuso un punto de inflexión en su carrera. También reforzó su aprecio personal por la libertad individual, la libertad de expresión y de prensa, y la resiliencia, valores que más tarde servirían de base a su liderazgo político y a su defensa de la gobernanza democrática.
La contribución de Churchill a la idea de la unidad europea
Tras la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill se erigió en destacado defensor de la reconciliación y la cooperación europeas. En su discurso pronunciado en la Universidad de Zúrich en 1946, abogó por la creación de unos «Estados Unidos de Europa», haciendo hincapié en la necesidad de una paz duradera, principios democráticos compartidos y una colaboración política más estrecha en todo el continente.
Aunque Churchill no figuraba entre los fundadores oficiales del Consejo de Europa cuando se constituyó en 1949, su visión y su influencia política fueron decisivas para configurar el clima intelectual y político que condujo a su creación. La organización encarna muchos de los valores que él defendía, entre ellos los derechos humanos, la democracia y el Estado de Derecho.
Informar a la ciudadanía y decir la verdad al poder
Winston Churchill informó sobre varios conflictos, además de la Guerra de los Bóeres a finales del siglo XIX, entre ellos los de Cuba, la India y Sudán. Su obra reflejaba una temprana comprensión del papel fundamental que desempeña una prensa libre en la vida pública. Su experiencia como corresponsal le permitió conocer de primera mano las realidades de la guerra y la política imperial, al tiempo que puso de manifiesto el poder del periodismo a la hora de informar a la ciudadanía y dar forma al debate público. (Leer más...)
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