Atrás Alain Berset sobre la carta conjunta que pone en cuestión al Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Alain Berset sobre la carta conjunta que pone en cuestión al Tribunal Europeo de Derechos Humanos

El 22 de mayo de 2025, a iniciativa de Dinamarca e Italia, nueve Estados miembros del Consejo de Europa (también Austria, Bélgica, la República Checa, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia) publicaron una carta conjunta pidiendo un “diálogo nuevo y abierto” sobre cómo interpreta el Convenio Europeo de Derechos Humanos el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Sus preocupaciones se centran en sentencias que se han dado en el ámbito de la migración.

Se trata de asuntos complejos, y las democracias deben permanecer siempre abiertas a la reflexión a través de las vías institucionales apropiadas. Pero la claridad es un asunto esencial.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos no es un órgano externo. Es el brazo legal del Consejo de Europa, creado por nuestros Estados miembros, establecido por elección soberana e íntimamente ligado a un Convenio cuyos 46 miembros han firmado y ratificado libremente. El Tribunal existe para proteger los derechos y los valores que esos Estados se comprometieron a defender.

El respeto a la independencia e imparcialidad del Tribunal forma parte de nuestros fundamentos.

Debatir es sano, pero politizar el Tribunal no. En una sociedad gobernada por el Estado de derecho, ningún poder judicial debería verse sometido a presiones políticas. Las instituciones que protegen los derechos fundamentales no pueden doblegarse a los vaivenes cíclicos de la política. Si lo hicieran, nos arriesgaríamos a comprometer la misma estabilidad cuya garantía es la razón por la que fueron creadas estas instituciones. El Tribunal no debe ser utilizado como arma, ni contra los gobiernos, ni por parte de los gobiernos.

Este año, el Convenio celebra su 75º aniversario. El Tribunal ha dado vida a sus principios, guiando a los Estados europeos a través de las amenazas a su independencia judicial, de los problemas políticos e incluso de la guerra. En cada caso particular ha servido de brújula, defendiendo el Estado de derecho y protegiendo los derechos individuales dentro de un sistema de control de los equilibrios de poder que nuestros Estados han decidido construir juntos.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos es la única jurisdicción internacional que valora las violaciones de los derechos humanos en el contexto de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. Esto no debería cuestionarse jamás.

Frente a los desafíos complejos a los que nos enfrentamos hoy, nuestra labor no es fragilizar el Convenio, sino mantenerlo fuerte y relevante, para garantizar el equilibrio entre la libertad y la seguridad, la justicia y la responsabilidad. Esta es la herencia que hemos recibido, y también es la misión que compartimos.

Secretario general Estrasburgo 24 Mayo 2025
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