Elena Radița desempeña un papel crucial en su comunidad de Mihaileni, una localidad situada al norte de la República de Moldavia. Como mediadora de la comunidad romaní, es una figura de confianza en el pueblo. Le cuentan cosas que no compartirían con un agente de policía, un trabajador social o un funcionario municipal. Mantiene una relación cercana con la comunidad romaní, al tiempo que conserva vínculos con las instituciones estatales. Pero durante mucho tiempo ese puente tuvo un alcance limitado.
Escuchar a la población romaní fomenta la colaboración
«La confianza entre la policía y la comunidad romaní se construye a través del diálogo constante, el respeto mutuo y una presencia genuina dentro de la comunidad, no solo durante situaciones de conflicto», afirma. «La policía desempeña un papel importante no solo en el proceso de intervención, sino también en la prevención, la sensibilización y la garantía de una protección igualitaria para toda la ciudadanía. La colaboración eficaz se produce cuando se escucha a la población romaní, se la trata con dignidad y se la involucra como socia a la hora de abordar y resolver los problemas de la comunidad». (Leer más...)

