Al inaugurar una conferencia el 9 de julio en Estrasburgo para hacer balance de la situación de los niños de Ucrania, el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, recordó a los miles de niños ucranianos que han sufrido la deportación o siguen desplazados, a los muchos que han perdido años de educación y a los demasiados que han perdido «hogares, familias, partes del cuerpo... incluso sus vidas».
El secretario general subrayó que el siguiente paso del Registro de Daños Causados por la Agresión de la Federación de Rusia contra Ucrania —que ha recibido 40.000 alegaciones hasta la fecha— será establecer una nueva categoría para documentar los daños sufridos por niños, en particular su traslado forzoso o deportación.
Para abordar las necesidades de los niños más allá de la situación inmediata, Berset explicó que el Plan de Acción del Consejo de Europa para Ucrania «Resiliencia, recuperación y reconstrucción» incluye la creación de capacidad en educación, protección infantil y servicios especializados en traumas, y destacó la importante labor del Grupo de Consulta sobre los Niños de Ucrania.
Recordando las palabras del presidente Zelenski durante su visita al Consejo de Europa el 25 de junio para firmar el acuerdo sobre el establecimiento del Tribunal Especial para el Crimen de Agresión contra Ucrania, de que «la justicia debe funcionar para que los criminales de guerra no tengan dónde esconderse», el secretario general Berset dijo: «Hagamos esta promesa a todos los niños ucranianos, en Ucrania y en todos nuestros Estados miembros. A los millones de niños que han perdido años en esta guerra; para algunos, sus jóvenes vidas».
El ministro de Política Social y Derechos de la Infancia de Malta, Michael Falzon, subrayó que Ucrania y la protección de los derechos de los niños son dos de las principales prioridades de la Presidencia maltesa del Comité de Ministros. «Nuestra obligación con los niños de Ucrania», declaró, es «una prueba para todo el continente de que somos capaces de mostrar nuestra voluntad y resolución políticas para proteger a los niños en general y proteger, en particular, a los niños de Ucrania».
Mariana Betsa, viceministra de Asuntos Exteriores de Ucrania, afirmó que Rusia ha secuestrado al menos a 20.000 niños ucranianos tras su invasión a gran escala de 2022 como parte de una práctica sistemática en el contexto de su «guerra genocida contra Ucrania». La viceministra se refirió a las dificultades para localizar, identificar y devolver a los niños secuestrados, y señaló que, hasta la fecha, solo ha sido posible devolver a 1.400 niños. Aunque reconoció los esfuerzos de la comunidad internacional y del Consejo de Europa, instó a que se presionara más a Rusia para que devuelva a los niños secuestrados. Añadió que otros 1,6 millones de niños ucranianos siguen viviendo en territorios ocupados, expuestos al adoctrinamiento, la rusificación y la militarización.
Thórdís Kolbrún Reykfjörd Gylfadóttir, enviada especial del secretario general del Consejo de Europa sobre la situación de los niños de Ucrania, declaró: «La Federación de Rusia no solo ha sido imprudente en cuanto a los daños causados a los niños como daños colaterales de la guerra. Está haciendo daño a los niños a propósito. Los niños son asesinados y robados. Esta guerra de agresión ha puesto de manifiesto un estremecedor maltrato estratégico y sistemático a los niños. Rusia pretende destruir la identidad y el futuro de Ucrania».
«Tres años y medio es una eternidad para los niños. Cuando la atención del mundo se dirige hacia otras crisis, debemos recordarnos a nosotros mismos, así como a los políticos, los responsables de la toma de decisiones y el público en general de nuestros países, que aunque su mundo avance, ese mismo mundo no avanza para estos niños de la guerra», añadió.
Organizada conjuntamente por el Grupo de Consulta del Consejo de Europa sobre los Niños de Ucrania (CGU) y la Presidencia maltesa del Comité de Ministros, la conferencia tiene por objeto examinar los progresos realizados hasta la fecha, identificar las lagunas existentes y fijar la dirección de la próxima fase de acción coordinada en apoyo de los niños de Ucrania como aplicación directa de la Declaración de Reikiavik.

