Mensaje de año nuevo del secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset
Empezamos el año 2026 entre dos mundos.
El mundo que conocíamos, conformado por normas compartidas, instituciones pacientes y la creencia de que la ley podía moderar el poder. Y el que tenemos por delante, donde la democracia se ve como una debilidad, la verdad como una opinión y la justicia como algo opcional.
En este mundo, los tribunales son vistos como obstáculos. La migración se presenta como una amenaza y no como una responsabilidad compartida. Y la rendición de cuentas, la idea de que el poder debe responder ante la ley, se ha convertido en un tabú.
Sin embargo, las últimas semanas de 2025 nos han recordado que existen otras vías.
Lo hemos visto cuando el Consejo de Europa estableció la Comisión Internacional de Reclamaciones para Ucrania, habiendo firmado el convenio que la establece 35 países y la Unión Europea hasta la fecha. El convenio es abierto, lo que permite que la coalición en torno a él crezca en apoyo de la rendición de cuentas y las reparaciones por la guerra de agresión de Rusia. Este mecanismo existe para que no se olvide a quienes han sufrido, y para que la rendición de cuentas no sea una nota a pie de página en las conversaciones de paz.
También lo hemos visto en la forma en que Europa decidió afrontar las difíciles cuestiones sobre la migración. Los 46 Estados miembros acordaron proseguir el diálogo político en el seno del Consejo de Europa, reconociendo las dificultades reales pero negándose a debilitar las normas compartidas. Actualmente se está preparando una declaración política para su adopción en mayo de 2026 en Chisináu, en la que se afirma que el Consejo de Europa es la institución donde las políticas de seguridad se evalúan con respecto a normas jurídicas compartidas.
Ha surgido otro frente en forma de desinformación. Las elecciones están en el punto de mira. Se manipula el debate público. La desinformación y la injerencia extranjera distorsionan las decisiones antes de que estas se tomen. El Consejo de Europa está desarrollando herramientas concretas con los Estados miembros para responder a estas amenazas, labor que se intensificará en el próximo año.
Hoy la seguridad ya no solo tiene que ver con las fronteras o los presupuestos militares. La primera línea está en todas partes, en nuestros tribunales, nuestros parlamentos, nuestro espacio informativo y la confianza que la gente deposita en las instituciones públicas. En un momento de rearme a escala de la Guerra Fría, el Consejo de Europa desempeña un papel central a la hora de garantizar que el control democrático confiera legitimidad a la seguridad. Una Europa que intensifica su fuerza militar pero descuida el control democrático no es más segura. Se vuelve más frágil.
Por ese motivo, la seguridad democrática será determinante en 2026.
Todas las miradas estarán puestas en Ucrania. Mientras el país prosigue su lucha por la supervivencia, el Consejo de Europa está decidido a reforzar las instituciones democráticas que guiarán la recuperación de Ucrania. Desde la independencia judicial hasta unas elecciones libres y justas, pasando por las reformas anticorrupción y unas instituciones públicas resilientes: estos son los cimientos de cualquier reconstrucción democrática.
A menudo se dice que nuestro continente es débil. Esta alegación no se sostiene. El hecho de que su democracia liberal se haya convertido en un enemigo en algunas narrativas no deja ninguna ambigüedad acerca de las decisiones de Europa. Un continente que elige la ley frente a la venganza, y la unidad frente a la división, no es débil. Está preparado para afrontar los desafíos de nuestro tiempo.
Las consultas sobre el Nuevo Pacto Democrático para Europa seguirán adelante en 2026. Dejan claro que, para el Consejo de Europa, la fortaleza democrática, la confianza pública y la seguridad son inseparables.
En un mundo en el que los valores se están convirtiendo en una moneda escasa, nuestra tarea consiste en velar por que la democracia pueda seguir protegiendo, decidiendo y obteniendo resultados.
Ese es el trabajo que nos espera en 2026.

