Europa no puede invertir masivamente en defensa dejando la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho para más tarde. La seguridad europea no solo depende del poder militar, sino también de la resiliencia democrática y de la fortaleza de su espacio jurídico común. Garantizar la seguridad democrática mediante el derecho es la respuesta a las amenazas híbridas actuales a las que ningún país puede hacer frente por sí solo. Este ha sido el principal mensaje transmitido por el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, durante su visita de dos días a Ereván, donde ha participado en la 8ª cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE) y en el Foro de Diálogo de Ereván.
Responder colectivamente a las amenazas híbridas
“Las amenazas híbridas se recrudecen especialmente en los periodos electorales, manipulando el debate y erosionando la confianza”, ha declarado Berset. “Nuestra respuesta debe ser proteger la democracia, no debilitarla. Tratamos de lograrlo salvaguardando los derechos humanos, la libertad de los medios de comunicación y las instituciones, sin instaurar un control de la libertad de expresión”.
El secretario general ha explicado que es necesario un nuevo instrumento jurídico sobre la manipulación de la información e injerencia extranjera (FIMI, por sus siglas en inglés), y se espera que los ministros y ministras de los 46 Estados miembros del Consejo de Europa den luz verde al inicio de su desarrollo en la reunión de Chisináu el 14 y 15 de mayo.
De la dirección política a la acción concreta
“Queremos profundizar en nuestra colaboración con la Comunidad Política Europea”, ha declarado el secretario general. “La CPE marca la dirección política, como hizo en Tirana en 2025, mientras que el Consejo de Europa puede proporcionar respuestas prácticas y orientadas a la acción, basadas en un espacio jurídico común en toda Europa”.
Las labores para desarrollar nuevos instrumentos jurídicos que aborden la FIMI son un ejemplo de este enfoque en tándem. (Leer más...)

