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“Grooming”: un delito informático con muchas conductas y escasa legislación

Como parte de las inquietudes que nos ocupan a quienes participamos de este novedoso foro sobre ciberdelincuencia, hemos encontrado que existe una conducta que, a pesar de ser más común de lo que podríamos suponer, sorprendentemente aún no ha recibido la importancia que merece dentro de la legislación penal de los diferentes países, especialmente en América Latina.

Nos referimos al “grooming”, conducta que consiste en el acoso o la seducción de un menor de edad por parte de un adulto para obtener algún tipo de gratificación sexual, o bien, como acto preparatorio para un encuentro personal con la víctima.

El Centro de Investigación Innocenti de la UNICEF publicó en diciembre de 2011 un informe denominado “Seguridad de los niños en línea: Retos y estrategias mundiales”, donde brinda una definición del grooming. El reporte señala además la finalidad del sujeto activo como es la búsqueda de la explotación sexual y un medio para conseguir material pornográfico que luego es compartido en redes de pedófilos utilizando tecnologías comunes:

“La captación de niños en línea (denominada grooming) es el proceso por el cual un individuo, por medio de Internet, trata de ganarse la amistad de un menor de edad con fines sexuales, a veces mediante cámaras web que permiten “compartir” la explotación sexual entre las redes de delincuentes sexuales, y a veces llega incluso a reunirse físicamente con el menor para perpetrar el abuso sexual.” (página 2)

Efectivamente, el fenómeno del grooming, como delito informático en contra de menores de edad abarca ciertas conductas que están bien delimitadas. Por una parte, el adulto o groomer usualmente utiliza un perfil falso en una red social o sitio de Internet donde puede presentarse como una persona menor de edad, de manera que procure romper cualquier barrera de desconfianza que pudiera presentar el menor acosado. Dado que se trata de una suplantación de identidad, no es, en principio, un delito, sino un acto preparatorio (de acuerdo con el proceso del iter criminis) para la comisión de un posible delito. No obstante, la suplantación de identidad sí es un delito en Costa Rica, de acuerdo con el artículo 230 del Código Penal de 1970. Además, la pena se incrementaba hasta ocho años cuando se trata de un menor de edad, como ocurrió recientemente).

El artículo 230, reformado el pasado 26 de abril de 2013 mediante la ley No.9135 de 24 de abril de 2013, señala:

“Artículo 230.-Suplantación de identidad.

Será sancionado con pena de prisión de uno a tres años quien suplante la identidad de una persona física, jurídica o de una marca comercial en cualquiera red social, sitio de Internet, medio electrónico o tecnológico de información."

Una vez que el adulto ha creado un perfil falso donde se hace pasar por un menor, se continúa con el proceso de seducción o acoso. Este consiste en el acercamiento hacia la posible víctima, especialmente con técnicas de ingeniería social tales como estimular la obtención de información sobre el menor, ya sea sobre sus intereses personales, pasatiempos, libros, música, educación y demás. Igualmente, el adulto podría utilizar otros medios para conseguir información de manera indirecta, mediante redes sociales donde el menor sea partícipe, amigos del menor que tengan contacto en línea con él; sitio de estudios, vecindario, etc. Aún aquí no podríamos decir que estemos ante un delito, sino que igualmente serán parte de los actos preparatorios para la posible comisión de un futuro crimen. Debe tenerse en cuenta que un groomer tiene un promedio de 200 niños en su lista de posibles acosados.

La tercera conducta detectable es el acercamiento al menor mediante alguna táctica de seducción, como puede ser la conversación casual por vías remotas (chats, programas IRC, redes sociales, etc.), manipulación de los temas, intercambio de archivos, de juegos, textos, películas, o bien, el envío de diálogos eróticos o imágenes pornográficas. Esta situación puede degenerar luego en el dominio psicológico sobre el menor para lograr los deseos del adulto manipulador, que puede llegar a la realización de actos de naturaleza sexual por la víctima, como mostrar su cuerpo desnudo frente a la cámara Web, obtener fotos o películas del menor y eventualmente procurar un encuentro personal con él que bien puede terminar en abuso sexual o hasta violación.

Ahora bien, obsérvese que no nos encontramos propiamente ante un tema de producción o difusión de pornografía, o de corrupción de menores de violación, pero es un proceso que tiene relación con esos otros delitos. El grooming es una conducta no tan novedosa (frecuentemente hay casos visibles y una cifra negra) que se encuentra muy poco tipificada en los códigos penales. Tal conducta, según vimos, es la seducción y manipulación sexual sobre un menor de edad a través de sistemas informáticos, mayormente con fines de producción de pornografía o de abuso sexual. La existencia de una figura de este tipo se justifica por varias razones, entre otras, la indemnidad sexual de los menores, el acceso generalizado de éstos a medios telemáticos, la facilidad para ingresar a sitios públicos de la Internet que ellos no visualizan como peligrosos, la falta de seguridad y advertencias para proteger a las posibles víctimas, así como la proliferación de adultos que buscan satisfacción sexual en sitios o servicios Web que les permiten mantener su anonimato, y conductas dolosas que se dirigen contra un grupo etario particularmente vulnerable.

Conviene señalar que el Convenio del Consejo de Europa para la Protección de los Niños contra la Explotación y el Abuso Sexual (Convención de Lanzarote de 25 de octubre de 2007) sí ha tomado en cuenta esta grave situación y por ello insta a las partes de este Acuerdo a tomar las medidas legislativas correspondientes:

"Artículo 23. Proposiciones a niños con fines sexuales. Cada Parte adoptará las medidas legislativas o de otro tipo que sean necesarias para tipificar como delito el hecho de que un adulto, mediante las tecnologías de la información y la comunicación, proponga un encuentro a un niño que no haya alcanzado la edad fijada en aplicación del apartado 2 del artículo 18 con el propósito de cometer contra él cualquiera de los delitos tipificados con arreglo al apartado 1.a del artículo 18 o al apartado 1.a) del artículo 20, cuando a dicha proposición le hayan seguido actos materiales conducentes a dicho encuentro."

A pesar de este escenario tan riesgoso para los menores, hemos encontrado que son pocos los países que penalizan el grooming, lo cual es un obstáculo para desestimular esta conducta en los pedófilos. Parece ser que la tendencia institucional en los países es más bien a prevenir su comisión y alertar a padres, maestros y otros encargados para que sean ellos y los menores quienes aprendan a identificar situaciones de riesgo. El informe de la UNICEF sobre seguridad de los niños en línea citado anteriormente hace eco de esta preocupación sobre la falta de legislación que castigue tal conducta y la falta de registros o bases de datos con detalles sobre los ofensores:

“En muchos países, esta actividad todavía no está tipificada como delito penal, por lo cual no existen registros relacionados con dicho comportamiento. Incluso en los países donde la captación de menores de edad en línea está penalizada, no existen bases de datos coordinadas que proporcionen detalles sobre los agresores sexuales. Esta carencia representa no solamente una enorme laguna de conocimiento, sino también un escollo para la protección de los niños.” (Página 2)

Un buen ejemplo de legislación sobre este tema la encontramos en el artículo 183 bis del Código Penal de España. Su contenido, según fue reformado en junio de 2010, responde sin duda a lo ordenado en el artículo 23 del Convenio de Lanzarote. Además, se refiere a la posible comisión de otras conductas tales como abusos sexuales, agresiones sexuales, exhibición, fabricación o distribución de pornografía, o tenencia de pornografía infantil, entre otros:

“Artículo 183 bis .- El que a través de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de trece años y proponga concertar un encuentro con el mismo a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los arts. 178 a 183 y 189, siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño.”

En América Latina sólo hemos encontrado dos países que incorporan el grooming como parte de su legislación penal: República Dominicana y Costa Rica.

En la República Dominicana, la Ley No.53-07 contra Crímenes y Delitos de Alta Tecnología tipifica el atentado sexual

"Artículo 23.- Atentado Sexual. El hecho de ejercer un atentado sexual contra un niño, niña, adolescente, incapacitado o enajenado mental, mediante la utilización de un sistema de información o cualquiera de sus componentes, se sancionará con las penas de tres a diez años de prisión y multa desde cinco a doscientas veces el salario mínimo."

En Costa Rica se efectuó recientemente una reforma sobre el artículo 167 del Código Penal, mediante la ley No.9048 de 10 de julio de 2012. Se trata de una reforma al tipo penal de corrupción de menores, en el cual se introduce además el castigo del grooming en caso de un adulto que mediante la utilización de redes sociales o cualquier otro medio informático o telemático busque encuentros de carácter sexual con personas menores de edad o incapaces.

“Artículo 167.- Corrupción.-

Será sancionado con pena de prisión de tres a ocho años quien mantenga o promueva la corrupción de una persona menor de edad o incapaz, con fines eróticos, pornográficos u obscenos, en exhibiciones o espectáculos públicos o privados, aunque la persona menor de edad o incapaz lo consienta.

La pena será de cuatro a diez años de prisión, si el actor, utilizando las redes sociales o cualquier otro medio informático o telemático, u otro medio de comunicación, busca encuentros de carácter sexual para sí, para otro o para grupos, con una persona menor de edad o incapaz; utiliza a estas personas para promover la corrupción o las obliga a realizar actos sexuales perversos, prematuros o excesivos, aunque la víctima consienta participar en ellos o verlos ejecutar.”

De igual manera, recientemente se aprobó la ley No.9135 de 24 de abril de 2013, que clarifica más aún la conducta del grooming:

"Articulo 167 bis.- Seducción o encuentros con menores por medios electrónicos.

Será reprimido con prisión de uno a tres años a quien, por cualquier medio, establezca comunicaciones de contenido sexual o erótico, ya sea que incluyan o no imágenes, videos, textos o audios, con una persona menor de quince años o incapaz.

La misma pena se impondrá a quien suplantando la identidad de un tercero o mediante el uso de una identidad falsa, por cualquier medio, procure establecer comunicaciones de contenido sexual o erótico, ya sea que se incluyan o no imágenes, videos, textos o audios, con una persona menor de edad o incapaz.

La pena será de dos a cuatro años, en las conductas descritas en los dos párrafos anteriores, cuando el actor procure un encuentro personal en algún lugar físico con una persona menor de edad incapaz."

Tal es la muy escasa legislación existente en América Latina. Otros países como Chile aún tienen la penalización del grooming como un proyecto de ley, mientras que en la República Argentina el Senado de la Nación aprobó, el 2 de noviembre de 2011 un proyecto de ley para incluir un artículo 128 bis al Código Penal Argentino que penaliza esta forma de acoso.

"Será penado con prisión de seis meses a cuatro años el que, por medio de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual".

No obstante, en el caso de la República Argentina, parece que esta iniciativa aún tiene que ser ratificada por la Cámara de Diputados, cuerpo legislativo que tendría como plazo hasta octubre de 2013 para su aprobación definitiva.

En conclusión, aún no existen suficientes iniciativas legislativas en América Latina o en el resto del mundo para penalizar un delito informático que tiende a crecer y ser cada vez más común, y que además resulta ser particularmente repugnante.

¿En su país se considera el grooming como un delito?

¿Existe al menos un proyecto de ley para castigar este crimen informático?

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